domingo, 19 de mayo de 2019

Hobby Consolas y el pin

Hace muchos años, no existía Youtube. De hecho, no existía internet. Tranquilo, sí que existían los videojuegos. Si los jugabas en un ordenador te arriesgabas a no poder jugarlos por falta de requerimientos técnicos. Que tiempos los de aquellos monitores monocromos o CGA junto con el sonido o música del beeper. Muchos nos decantamos por las videoconsolas y su fiabilidad, aunque de vez en cuando hubiera que soplar algún que otro cartucho...

Pues bien, cuando en aquel entonces queríamos comprar un juego las opciones para conocerlo bien antes de hacer el gasto pasaban por mirar la carátula (que solía ser siempre espectacular) y la parte trasera de la caja en la que solía ir una descripción y un par de pantallazos del juego. Eso era todo. Te lo comprabas y te arriesgabas.

Hasta que surgió Hobby Consolas, la revista especializada que, junto a otras como Superjuegos, nos permitió informarnos y hacernos la boca agua con los juegos venideros.

A muchos cuando les hablamos de un pin les viene a la mente un código numérico cuasi mágico, que permite desde desbloquear el móvil hasta pagar con tarjeta de crédito. Pero hace ya unos años, un pin era otra cosa. Un pin era (y es) un abalorio decorativo de metal para colgarlo en la ropa, gorra, mochila, etc y customizarla. Se podían comprar pero también se utilizaron mucho como merchandising promocional. Muchos los coleccionábamos.

Entre mis pins tengo joyitas videojueguiles como uno de Sonic 2 o este pin de la mítica Hobby Consolas.


Lo guardo con mucho cariño.

Hasta la próxima entrada, cartucheros!

sábado, 16 de marzo de 2019

El Zelda más limpio

En ocasiones me gusta mostraros curiosidades que han llegado a mis manos de forma inesperada.

¿Qué tenemos aquí?


Los más jóvenes dirán: "un ladrillo". Pero los que ya somos viejóvenes reconoceremos un cartucho. Para ser más exactos un cartucho de Zelda para la Nintendo 64. ¿Verdad? Pues no.





En realidad se trata de una pastilla de jabón para lavarse las manos. Se ha deshecho algo tras un par de tests, pero me da pena usarla y ahora ya no me lavo las manos nunca. También he pensado meterla en la Nintendo 64 a ver si me la deja como los chorros del oro. Su aroma es dulzón y algo ácido, como de Coca-cola con canela. No sé qué queda por inventar en esto del marketing retro.

Hasta la próxima entrada, cartucheros!

sábado, 2 de marzo de 2019

Habitación de un joven gamer

Había una vez un niño, yo. Ese niño tenía un padre y ese padre a su vez tenía tres cosas: tiempo, pinceles y pintura. Aunque no la suficiente pintura amarilla, por lo visto (¿un Pac-man verde?).



Adivina cuan feliz era aquel niño en su habitación...

Ahora, más cerca de los cuarenta que de otra cosa, la pared sigue manteniendo inalterables a Pac-man y a Sonic. Compañeros ilustres de habitación. Y cuando visito la casa de mis padres no puedo dejar de entrar allí unos minutos y sentirme, aunque sea por unos instantes, niño otra vez.

Hasta la próxima entrada, cartucheros!

miércoles, 20 de febrero de 2019

Pac-man contra el estrés

Si bien es cierto que el archiconocido videojuego Pac-man era un juego e, no resulta menos cierto que en el mundo real hay más fantasmas que en la ficción de nuestro comecocos.

Si estas harto de estresarte ante tanto fantasma (cuñaos, famosillos, jefes, políticos, etc.) te propongo agarrar a Pac-man y estrujarlo hasta que se te pase.

No te comas el coco.



Hasta la próxima entrada, cartucheros!

martes, 15 de enero de 2019

NES mini de imitación con 600 juegos Nintenderos

Hola cartucheros. Ante el auge de lo retro y las reediciones en versión mini de la NES y la Super Nintendo los grandes copiones de la industria no iban a quedarse atrás. Resulta que existen consolas clónicas de la NES con juegos preinstalados y que se conectan con las televisiones modernas vía HDMI.

No he podido resistirme y me he hecho con una mini NES con unos 600 juegos (algunos duplicados) pero que tiene verdaderas joyitas en su catálogo. Podemos destacar: los Super Mario, Contra, Nintendo World Cup, Adventures of Lolo 1 y 2, Dr. Mario, Snake Rattle and Roll, Double Dragon 1, 2 y 3, TMNT (las tortugas ninja, vamos), Tetris 2, Chip y Chop, etc.



Solamente por eso ya me ha valido la pena, además viene con 2 mandos fieles al diseño NES pero con 4 botones: A, B, turbo A y turbo B.



Por si esto fuera poco, nuestros amigos orientales han colado como gancho algunos hacks y ports de juegos clásicos o de otras plataformas. Curiosidades como Street Fighter II o Sonic para NES son cosas que todos deberíamos probar. ¡Sí, Sonic para NES! También he podido jugar versiones NES de juegos Android como Plantas contra Zombies (del que mi hermanito fue el traductor en español, orgullo familiar) o Angry Birds, ambos complicados de jugar con el stick pero curiosos de ver.

Hasta la próxima entrada, cartucheros!

viernes, 11 de enero de 2019

Cintas VHS de videojuegos. Marketing de los 90

Hubo una época no hace mucho (o sí, según se mire) en que no existía Youtube, ni los DVD... Ni las demos. Si los jóvenes queríamos ver un videojuego antes de comprarlo teníamos 3 opciones:
1. Comprar una revista como Hobby Consolas o Superjuegos y mirar fotitos imaginando cómo se vería aquello en movimiento
2. Verlo en casa de un colega o en la tienda
3. Alquilarlo por unas pesetillas (snif, snif) y probarlo bien

Pero el marketing se puso las pilas y en algunos números de las principales revistas especializadas se regalaba una cinta VHS que los lectores devorábamos una y otra vez. Incluso surgió una publicación que editaba la revista junto con una cinta de vídeo en la que se analizaban los juegos (Video&Games) pero que no tuvo mucha fortuna por su precio.

Esta es mi colección.

Rarezas como el Canal Pirata de SEGA... Sí señores, fomentando la piratería entre la juventud. O la curiosidad de ver el juego de Tecmo Cup (la versión occidental de Súpercampeones o Captain Tsubasa). para Megadrive pero que finalmente no se llegó a estrenar. Lo busqué como un loco. Benditos emuladores de la actualidad que me permitieron sacarme la espinita y jugarlo.

Hasta la próxima entrada, cartucheros!